lunes, 23 de noviembre de 2020

GRACIAS HENAR

 


Desde nuestra comunidad educativa queremos homenajear a Henar con estas palabras.

“Agracemos tu vida y tu paso por la nuestra. Nos has dejado una huella imborrable en el Mater: un ejemplo de fidelidad, entrega generosa, servicio y disponibilidad desde la humildad, que merece la pena seguir porque te dio alegría, felicidad y mucha paz”

El pasado viernes, 20 de noviembre, Henar Martín, F.I., víctima de esta terrible pandemia, partió hacia la casa de Dios Padre, en donde descansa en paz.

Los días anteriores a su muerte, cuando ya creíamos ganada la batalla, nos decía “estoy preparada para lo que Dios quiera”. Y a pesar de que ya no pensábamos en su partida y confiábamos en que se iba a recuperar, ella nos seguía dando ejemplo de disponibilidad, aceptación y confianza en los planes que Dios tenía para ella.

Nos consuela y nos llena ese ejemplo de vida, que sin duda son los frutos de su resurrección.

Henar dedicó toda su vida al servicio de los demás y lo desarrolló en las diferentes tareas que le encomendaron en la Congregación: profesora, tutora, secretaria, titular de nuestro colegio, voluntaria en Fasfi, apostolado en parroquias,…

En nuestro colegio fue Titular, coordinadora de Bachillerato, profesora de Historia y Religión además de una buena amiga y compañera.  Los que la conocimos de cerca damos testimonio de su entrega diaria para llevar a cabo la misión que le había sido encomendada: cuidar de que “el Mater”, como ella cariñosamente le llamaba, avanzara, mejorara, permaneciera fiel al Proyecto Educativo y reflejara los valores y principios que la Madre Cándida soñó para todos los colegios de las Hijas de Jesús.

Fe, confianza,  fidelidad, entrega, disponibilidad, aceptación, sencillez, cercanía, generosidad… son palabras que la definen y quienes hemos tenido el placer de disfrutarla, trabajar de cerca con ella, compartir VIDA,  la recordaremos así:  pendiente de todo, queriendo llegar a todas partes con el objetivo de buscar  lo mejor para el Mater, los alumnos y las familias; preocupada por cada detalle, buscando el bien, abierta a la innovación, animando, acompañando e impulsando para que avanzásemos a nuevos horizontes pero sin perder  la misión y el sentido que tiene todo lo que hacemos en el colegio y que no es otro que evangelizar educando, como siempre nos recordaba.

Te seguiremos viendo detrás de cada rincón de este colegio, en las obras que impulsó, en las salas, en las clases, en el comedor, en el patio, activa, ajetreada, sonriente, con ilusión, con ánimo, sentido del humor y mucha fe y confianza en Dios, en la Virgen y en la Madre Cándida, a quienes tenía siempre presentes en sus labios y corazón.

Su pérdida nos llena de tristeza y nos deja un enorme vacío. La echaremos mucho de menos…ya no recibiremos sus llamadas, sus mensajes, sus consejos, sus visitas en las celebraciones, sus ánimos y acompañamiento en las dificultades, su alegría con nuestras buenas noticias y su consuelo en las adversidades, pero seguro que la tendremos presente en todos esos momentos y ella seguirá desde allí pendiente de nosotros.

Agradecemos su vida y su paso por la nuestra en la que ha dejado huellas difíciles de olvidar y borrar porque nos ha dado un ejemplo de fidelidad, entrega, servicio y disponibilidad desde la humildad. En ella hemos podido ver que ese estilo de vida le dio alegría, felicidad y mucha paz.

Sabemos que su alma ya está gozando de la presencia del Señor. Tener la certeza de que en las últimas horas de su vida no estuvo sola y que  la “Purísima Virgen la cubrió con su manto”, como decía la Madre Cándida, y la acompañó hacia los brazos del Padre, nos da mucho consuelo y esperanza.

¡Descansa en paz, Henar, sabiendo que has cumplido los planes de Dios, como tú querías, y que siempre estarás en nuestro corazón!


Concepción Sierra.